Vendes a crédito porque tus clientes grandes lo exigen: 60, 90, hasta 120 días. Mientras tanto, la nómina, los proveedores y los impuestos no esperan. El dinero existe — está en tus facturas — pero no puedes usarlo.
El factoraje convierte esas cuentas por cobrar en liquidez inmediata sin tomar deuda nueva: cedes la factura y recibes hoy la mayor parte de su valor. La línea crece al ritmo de tus ventas, y el riesgo se evalúa sobre la calidad de tus clientes, no solo sobre tu balance.
La diferencia entre un factoraje que camina y uno que se atora está en cómo llega el expediente. Con 15 años en comités de crédito y un motor que contrasta tu caso contra las instituciones del vault especializadas en factoraje, armamos tu cartera como el comité la quiere ver — con las preguntas respondidas antes de que las hagan.
Surtes a autoservicios o departamentales que pagan a 90–120 días. Tu venta es sólida; tu caja no lo refleja.
Facturas a grandes manufactureras vía contrarecibos y portales de pago. El cobro es seguro — pero lento.
Facturación mensual recurrente a corporativos. La recurrencia es tu mejor activo, y puede fondear tu crecimiento.
Margen sano, pero el ciclo de cobro te frena las compras de la siguiente temporada. La liquidez marca tu techo de venta.
En una videollamada sin costo revisamos a quién le vendes, plazos y concentración. Te decimos si tu cartera es estructurable y qué modalidad conviene: con recurso, sin recurso o factoraje a proveedores.
Integramos la antigüedad de saldos, el historial de pago de tus deudores y la documentación de la cesión. El motor contrasta tu caso contra las instituciones del vault especializadas en factoraje.
Recibes el dictamen preliminar de estructuración con las condiciones previas resueltas y las rutas de fondeo compatibles. Tú decides con cuáles avanzar; la aprobación es de cada institución.
Si un solo cliente es el 60% de tu cartera, el comité no está evaluando tu empresa: está evaluando a ese cliente. La mezcla de deudores define la línea — y a veces conviene ceder solo una parte de la cartera.
El aging manda: una cartera que rota a 62 días contra plazo pactado de 60 se lee muy distinto que una con saldos rodando 40 días arriba del plazo. El comité busca el patrón, no la foto.
En factoraje, el obligado real es quien paga la factura. La experiencia de pago de tus clientes grandes — puntualidad, disputas, devoluciones — pesa más que tu propio estado de resultados.
Contratos con cláusula de no-cesión, facturas sin aceptación del comprador o notificaciones mal hechas tumban operaciones que el número sí daba. Revisamos la letra de tus contratos antes de que lo haga el comité.
Notas de crédito, devoluciones y contracargos reducen el valor cobrable de la factura cedida. El comité mide tu dilución histórica para fijar el porcentaje de anticipo — nosotros la documentamos antes.
Anticipamos las preguntas del comité y las resolvemos en el expediente. La decisión de aprobación es siempre de cada institución.
Rango típico de las operaciones de factoraje que estructuramos. La línea se dimensiona sobre tu cartera real y crece con tus ventas.
No es un crédito tradicional: cedes un activo (tu cuenta por cobrar) a cambio de liquidez inmediata, por lo que no genera un pasivo bancario clásico. La modalidad importa: en factoraje con recurso conservas una obligación solidaria si tu cliente no paga; en sin recurso, el riesgo de impago lo asume la institución. El tratamiento contable y fiscal exacto se revisa con tu contador durante el diagnóstico.
Depende de la calidad de tu cartera. Si tus deudores son grandes pagadores con historial limpio, el sin recurso es alcanzable y te saca el riesgo del balance, aunque suele costar más. Con cartera más mezclada, el con recurso abre la puerta a mejores condiciones. En el diagnóstico revisamos tu aging real y te decimos qué modalidad es estructurable con tu cartera de hoy.
En el factoraje notificado, sí: la cesión se notifica al comprador y este paga directamente a la institución. Es una práctica estándar en las cadenas comerciales e industriales de México y no daña la relación cuando se comunica bien — muchos compradores grandes incluso operan programas propios de pago a proveedores. Existen modalidades no notificadas, pero dependen de cada institución y de la calidad de la cartera.
Para el diagnóstico basta una conversación sobre tu cartera. Para estructurar: CFDI y aging de cuentas por cobrar, contratos u órdenes de compra con tus principales clientes, estados financieros y estados de cuenta bancarios. Antes de cualquier análisis, el vaciado de tus documentos pasa por tu validación — tú confirmas cada dato.
El diagnóstico se resuelve en la misma llamada y el estudio suele salir el mismo día con la información completa. El alta de la línea depende del comité y de los procesos de cada institución — eso no lo controlamos ni lo garantizamos. Lo que sí controlamos: que tu expediente llegue completo y con las condiciones previas resueltas, que es donde la mayoría de las operaciones pierde semanas.
Una videollamada de 30 minutos: revisamos tu caso, te decimos si es estructurable hoy y — si no lo es — la ruta concreta para que lo sea.
Tu caso entra a evaluación en 24 horas hábiles — te contacta un estructurador.
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Conocer más →Producto · Línea revolventeCapital de trabajo que gira con tu operación. Estructuramos tu línea revolvente sobre tu ciclo real de efectivo, con criterio de comité. Diagnóstico sin costo.
Conocer más →Todo dictamen de Open Credit es un análisis preliminar de estructuración: no constituye una aprobación de crédito ni garantiza la autorización, que corresponde exclusivamente al comité de cada institución.